Corre antes de que salga la luna. Escóndete antes de que los lobos huelan tu sangre. Y nunca, jamás dejar que un Alfa sepa que naciste para gobernarlos.
Me criaron para ser invisible.
No name. No pack. No past.
Solo una chica con plata en las venas, una marca prohibida en la piel y un poder que podría poner a todos los reinos de lobos en mi contra.
Durante años, sobreviví manteniéndome callado. Mudarse de pueblo en pueblo. Mantener la cabeza baja. Fingiendo que no era nada.
Entonces Crescent Creek me encontró.
Un reino oculto gobernado por cinco lobos peligrosos.
El despiadado príncipe Alfa que me mira como si quisiera reclamarme y destruirme en la misma frase. El guerrero marcado que juró que nunca protegería a otra mujer. El encantador de lengua dorada con secretos tras su sonrisa. El rastreador de sangre fría que sabe cuándo miento. Y el silencioso—el que me observa como si ya supiera exactamente lo que soy.
Dicen que me están dando refugio.
Una cama. Un tejado. Protección contra los monstruos que me persiguen.
Pero el santuario se convierte en tentación.
La protección se convierte en posesión.
Y cada caricia, cada gruñido, cada mirada prohibida me arrastra más profundo a un vínculo que nunca debería sentir.
Porque estos lobos no son solo mis salvadores.
Son herederos del reino que masacró mi linaje.
Y cuando la verdad enterrada dentro de mí finalmente despierte, no solo me romperá el corazón.
Puede que desencadene una guerra.
Porque no soy la chica indefensa que rescataron.
Soy el último heredero de Crescent.
Y los lobos que quieren reclamarme pueden ser los mismos lobos destinados a matarme.