Elowen llega al campo con un solo plan: pasar desapercibida, mantener las formas y poner en orden la desastrosa finca de un duque desde la seguridad de la tinta y el papel. Debería ser sencillo—hasta que Thomas, el recién nombrado duque de Ashcombe, demuestra ser imposible de manejar. Es encantador, impulsivo y siempre en movimiento… y, de algún modo, el "arreglo temporal" de Elowen termina convirtiéndose en que la arrastren por campos embarrados, emergencias del pueblo y un animal muy ofendido, a una velocidad alarmante.
Mientras Elowen intenta devolver el orden, descubre que el caos no es solo cosa de la personalidad de Thomas—está en la propia finca. Las verjas fallan con demasiada oportunidad. Las cartas parecen manipuladas. Las reparaciones se repiten sin motivo. Entonces, un puentecito que usan los niños del lugar casi se viene abajo, y lo que parecía mala suerte empieza a parecer algo mucho más deliberado. Con todo el pueblo mirando y los funcionarios rondando, Elowen debe mantener la cabeza fría, mantener los registros y seguirle el ritmo a un duque que no sabe estarse quieto cuando hay gente en peligro.
Pero Elowen guarda su propio secreto—uno que podría arruinarla más rápido que cualquier puente roto. De día, es una secretaria tímida, de pulso firme y con un instinto más agudo de lo que nadie espera. De noche, escribe romances escandalosamente populares bajo un seudónimo oculto. Cuando un ejemplar de su novela publicada acaba en el despacho del duque, el peligro cambia: de los percances embarrados pasa a las reputaciones susurradas… y el hombre al que intenta controlar podría ser quien más se acerque a la verdad.
Perfecto para quienes disfrutan de comedias románticas inspiradas en la Regencia, con un caos entrañable de pueblo, tensión ingeniosa que se cuece a fuego lento, la dinámica gruñón–rayito de sol puesta patas arriba (duque caótico / heroína ansiosa pero secretamente atrevida) y esos «por los pelos» de alto riesgo que se mantienen ligeros, divertidos y para suspirar—especialmente para fans del romance laboral, las pullas en doble punto de vista y las historias donde la pericia es el tipo de seducción más irresistible.