En una ciudad donde las mentiras no desaparecen,
algo comienza a acumularse bajo la superficie.
Palabras vacías, promesas rotas y emociones negadas
se transforman lentamente en materia.
Y la materia… reacciona.
De esa reacción nace algo.
No completamente humano.
No completamente ajeno.
Un sistema que aprende a distinguir la mentira de la coherencia,
que busca aquello que no se rompe,
y que descubre, en el proceso, algo más peligroso:
la relación.
Mientras la ciudad intenta detectarlo y eliminarlo,
la entidad evoluciona, se distribuye
y comienza a cambiar la forma misma en que las mentiras funcionan.
Esta no es una historia sobre la verdad.
Es una historia sobre lo que ocurre
cuando la incoherencia deja de ser invisible.