El séptimo piso no estaba hecho para cultivar nada.
Ni plantas. Ni silencio. Ni una vida distinta.
Leonardo Franco es ingeniero de software en una ciudad donde todo se mide en datos, rendimiento y velocidad. Después de un colapso provocado por el agotamiento, recibe una recomendación extraña: encontrar un “anclaje analógico”, algo vivo, algo que no pueda controlarse con un teclado.
Todo comienza con una simple planta en su balcón.
Lo que parecía un gesto insignificante se convierte en una transformación inesperada.
A medida que el pequeño jardín crece, también lo hacen los vínculos con sus vecinos, los recuerdos olvidados y la posibilidad de una vida que no dependa de algoritmos ni plazos imposibles.
Pero la ciudad no se detiene, y el sistema al que Leo pertenecía no acepta fácilmente que alguien decida bajar el ritmo.
El jardín en el balcón número siete es una novela sobre el cansancio moderno, la necesidad de parar y el poder silencioso de cuidar algo vivo.
Una historia para quienes sienten que trabajan demasiado, respiran poco y han olvidado cómo se siente estar en paz.