En la Estación del Norte existe un lugar que casi nadie nota:
el Departamento de Objetos Perdidos.
Allí trabaja Julián Peralta, un hombre que cree que cada objeto olvidado guarda una historia que alguien no pudo terminar.
Un guante, una cámara, una llave… nada está realmente perdido, solo espera ser recordado.
Todo cambia cuando aparece Adrián Romero, un hombre que no ha perdido una cosa, sino algo mucho más difícil de nombrar.
Dice sentir un vacío, como si una parte esencial de sí mismo hubiera desaparecido, pero no recuerda qué era.
A partir de ese momento, cada tarde a las cuatro, ambos comienzan un extraño ritual:
buscar entre objetos olvidados para encontrar recuerdos que no tienen dueño.
Lo que empieza como una búsqueda imposible se convierte en un viaje hacia el dolor, la memoria y la necesidad humana de sentir, incluso cuando duele.
El Museo de los Objetos Olvidados es una novela íntima y profunda sobre las pérdidas invisibles,
sobre lo que dejamos atrás para sobrevivir…
y sobre las historias que todavía pueden salvarnos.