En el valle de San Juan de las Horas, el tiempo no pasa… se deposita.
Javier Ortega, un relojero obsesionado con la precisión, ha pasado su vida midiendo cada segundo como si el orden del universo dependiera de sus manos. Para él, el tiempo es una máquina que no puede fallar.
Todo cambia cuando una maestra le pide restaurar un antiguo reloj de sol olvidado en el patio de la escuela. Lo que parece un simple trabajo lo obliga a enfrentarse a algo que nunca pudo reparar: el paso real del tiempo, el que no se mide con engranajes sino con luz, sombra y memoria.
Mientras reconstruye el viejo gnomon, Javier descubre que el pueblo entero fue diseñado siguiendo el movimiento del sol… y que su vida ha estado atrapada dentro de un reloj que nunca aprendió a detener.
El reloj del sol poniente es una novela sobre la precisión y el caos, sobre el miedo a cambiar, y sobre el momento en que dejamos de contar los segundos para empezar a vivirlos.