En la tranquila Calle Silenciosa, donde el tiempo parece respirar más despacio, vive Ricardo López, un viejo relojero que cree que cada máquina guarda la memoria de quienes la tocaron.
Su vida cambia cuando llega a su taller un reloj imposible: una obra del siglo XVIII que dejó de funcionar exactamente en el instante en que una familia se rompió para siempre.
Mientras intenta devolverle el latido al mecanismo, Ricardo deberá enfrentarse a su propia pérdida, a los recuerdos que el metal no ha olvidado y a una pregunta que ningún reloj puede medir:
¿Puede el tiempo sanar lo que el corazón no ha sabido reparar?
Una novela íntima y profunda sobre la memoria, el duelo y la paciencia, donde cada tic-tac es un paso hacia la reconciliación con el pasado.