Entre los torbellinos de oposición y adversidad de hoy en día, ¿cómo podemos evitar el desánimo, seguir firmes en nuestro compromiso de ser discípulos devotos del Salvador y permanecer en la senda de los convenios?
La respuesta es sencilla, pero profunda. A fin de afrontar el futuro con fe, esperanza y poder, nuestra vida debe estar anclada a la “roca de nuestro Redentor” (Helamán 5:12).
Para ayudar a los Santos de los Últimos Días a entender cómo pueden anclar su fundamento espiritual a la roca de Jesucristo, el élder David A. Bednar se centra en tres invitaciones divinas: fortalecer nuestra conexión por convenio con el Padre y con el Hijo; hacer crecer nuestro conocimiento espiritual, nuestro testimonio y nuestra conversión; y reunir todas las verdades del Evangelio en una sola. Estas invitaciones interrelacionadas se aúnan para ayudar a los discípulos a procurar el don espiritual de la fe en el Señor Jesucristo y llegar a estar más firmemente conectados con Él.
Por medio de las enseñanzas que se encuentran en La roca de nuestro Redentor, podemos descubrir las bendiciones que confiar en nuestro Salvador conlleva: bendiciones de propósito, poder, conocimiento, fortaleza, perspectiva y paz. Aunque nos movamos entre la confusión y los pesares tan habituales en los últimos días, podemos ser bendecidos, por medio del poder del Espíritu Santo, para estar “tranquilos” (Salmo 46:10), es decir, para tener la certeza personal y espiritual de que Dios es nuestro Padre Celestial, que somos Sus hijos y que Jesucristo es nuestro Salvador.
“Si vamos a compartir el Evangelio de Jesucristo, prepararnos para Su Segunda Venida y permanecer firmes e inmutables en medio de la oposición en los últimos días, debemos esforzarnos por llegar a ser personas confiables, decididas y afianzadas”, escribe el élder Bednar. “A fin de llegar a ser discípulos firmes y capaces de perseverar con valentía hasta el fin, debemos estar conectados a la roca de Jesucristo”.