Una respetable dama observa, en el balcón del edificio de enfrente, los ardides de una prostituta para atraer clientes. Aguijoneada por la curiosidad repite una sutil seña imitando a la cortesana. Lo hace tan bien que el viandante, aludido, sube sin titubeos a llamar a su puerta
Overview
Select a Delivery Option
La seña
1 Item Added to Bag 1 Item Added to Pickup