No todos los mapas conducen a un lugar.
Algunos conducen a una grieta.
Este libro no busca consolar, ni explicar, ni redimir.
Cada cuento es una puerta que se abre hacia un territorio distinto: ciudades imposibles, selvas que piensan, amores que sangran, violencias íntimas, terrores silenciosos. No hay moralejas. No hay caminos seguros.
Aquí, el horror no siempre grita.
La aventura no siempre salva.
El romance no siempre cura.
Cada historia fue pensada como un mundo autónomo, con su propia respiración, su propio pulso, su propia herida. No se repiten inicios ni finales porque la vida tampoco lo hace.
Si decides continuar, acepta esto:
algunos cuentos no terminarán cuando cierres el libro.