¿Y si el rostro que ves en tu pantalla no fuera una elección, sino un error de software? En un mundo dominado por el swipe de 400 milisegundos y algoritmos que premian la simetría absoluta, la humanidad está cruzando una frontera invisible: de la selección natural a la homogeneidad artificial.
Este libro no es un ensayo sobre autoestima; es una autopsia científica de nuestra propia obsolescencia. A través de un ducto de información pragmática, los autores desmantelan la falacia del "cuerpo ideal" revelando una verdad incómoda: nuestra obsesión por la perfección estética está estrechando el embudo de nuestra reserva genética, borrando milenios de adaptación evolutiva y dejándonos vulnerables ante el futuro.