Cuando el loto floreció en Israel
Feng Tiah Chao lo perdió todo en una noche en Hong Kong… excepto su disciplina.
Años después, en Haifa, frente al mar, abre un restaurante chino que no busca adaptarse, sino mantenerse fiel a su esencia. Lo que comienza como un negocio se convierte en un puente entre culturas, generaciones y memorias antiguas.
Cuando su hija May-Ling decide entrar al pueblo judío por convicción y amor, Feng descubre que las raíces no siempre se rompen: a veces solo duermen.
Entre arroz que respira en el wok, tradiciones que no se negocian y un joven israelí que aprende a escuchar antes de hablar, esta novela narra algo más profundo que una historia de inmigración: narra la continuidad.
Porque algunas semillas cruzan océanos.
Y cuando florecen… no mezclan culturas.
Las alinean.
La historia no termina. Solo comienza.