En un pequeño parque junto al río Serena, un viejo pintor que ha dejado de creer en el color y una niña que ha aprendido demasiado pronto el peso del silencio se encuentran por casualidad en el mismo banco de madera.
Manuel Cabrera vive atrapado en el recuerdo de su esposa fallecida, incapaz de volver a tocar un pincel.
Sofía Domínguez, con solo nueve años, guarda en sus dibujos todo lo que no puede decir en voz alta.
Sin palabras, sin promesas, sin explicaciones…
una amistad inesperada comienza a crecer bajo la sombra de un viejo sauce llorón.
Pero cuando el miedo, los prejuicios y las heridas del pasado amenazan con separarlos, ambos tendrán que enfrentarse a aquello que más les duele para poder seguir adelante.
El banco frente al río es una novela íntima y profundamente humana sobre la soledad, el duelo y la capacidad de sanar cuando alguien, incluso un desconocido, decide quedarse a tu lado.
Para lectores que disfrutaron de historias como *A Man Called Ove* o las novelas de ficción emocional japonesa, esta es una historia que se lee despacio… y se queda mucho tiempo en el corazón.