En el corazón de Tlalnepantla, tierra marcada por la huella de los pueblos originarios y la llegada de los franciscanos de Galicia, se esconde una antigua leyenda. Corre el año 1720 cuando fray Jerónimo de Olazo, procedente de Ourense, arriba a la villa franciscana de Corpus Christi. Su misión: ayudar a la comunidad a enfrentar una serie de apariciones misteriosas que han sembrado el miedo entre los habitantes.
Poco a poco, el fraile descubre que detrás de esas manifestaciones se oculta una fuerza oscura que utiliza la música como instrumento de perdición. Violines, pianolas y cánticos irresistibles son el vehículo de un ser que adopta la forma de un hombre vestido de negro con alas de plumas, capaz de poseer a los más humildes y arrastrarlos a un destino fatal.
Acompañado por fray Chucho, fray Luis de Amezcuá y los hermanos de la orden, fray Jerónimo de Olazo recorre conventos, haciendas y pueblos, enfrentando tormentas, visiones y pruebas de fe. Entre paisajes otomíes y chichimecas, convive con campesinos, artesanos y sabios indígenas, en una búsqueda que entrelaza lo humano y lo sobrenatural.
Más que un relato de terror o una leyenda novelizada, esta obra es un puente entre culturas: escrita en español, gallego, náhuatl y otomí, rescata la memoria de Tlalnepantla como tierra de encuentros, y recuerda que la tradición oral guarda secretos que aún hoy iluminan nuestra identidad.