En una ciudad donde votar no es un derecho, sino un reflejo biológico, la libertad se ha convertido en un error del sistema.
En el futuro, el Estado controla la democracia a través del Sistema de Sufragio Neuronal. Cada ciudadano lleva un implante que transforma pensamientos, emociones y recuerdos en votos automáticos. Nadie decide. Nadie duda. Nadie se rebela.
Alejandro Morales, auditor del sistema, se encarga de eliminar cualquier anomalía que amenace la estabilidad perfecta. Pero cuando descubre que una mujer oficialmente muerta sigue votando… algo comienza a romperse dentro de su mente.
Un nombre prohibido.
Un recuerdo que no debería existir.
El sabor de la sal.
A medida que investiga, Alejandro descubre que el sistema no solo controla las elecciones, sino también la identidad, la memoria y la propia realidad. Y que tal vez él mismo no sea quien cree ser.
En un mundo donde la estabilidad lo es todo, la duda es el crimen más peligroso.
El que nunca votó es una distopía inquietante sobre el libre albedrío, la tecnología y el precio de la perfección.